Tienes más de 40 años.

O más de 50.

A lo mejor rondas los 60.

A estas alturas ya estás muy harta de que te digan lo que tienes que hacer.

No es que te cansen los  comentarios “para tu edad”.

Ya sabes, esos que dicen “para tu edad estás muy bien”, o “para tu edad bailas genial”, “para tu edad blablabla”.

Es que también
estás cansada de escuchar a tu alrededor el eterno:

“es lo que hay”.

Y punto.



¡Ah no! Y punto no, porque ese “es lo que hay” viene acompañado de la pastilla para el dolor, del ansiolítico para tus miedos y del sedante para tu insomnio.

Parece que aunque todo se tambalee a tu alrededor, aunque tu cuerpo cambie, tu mente cambie y tus deseos cambien, la única solución es aceptar la pastilla y seguir tirando, hasta el siguiente sofoco.

Hasta el siguiente consejo que no encaja contigo.

Hasta la siguiente conversación que en lugar de inspirarte te invita a la resignación.

Hasta el siguiente tío de 30, con bata de médico, que te dice en un reel de 30 segundos lo que tú, mujer, tienes que hacer.

Como si entendiese lo que estás atravesando por muchos estudios que tenga.

Como si fuese fácil saber qué ejercicios te fortalecen, qué suplementos te benefician de entre la infinita oferta, o qué hacer cuando el insomnio aparece.

Como si fuera sencillo comprender la danza hormonal, poner límites y aceptar desafíos que cuiden o mantener vivo el deseo.

Él no ha pasado por ahí.

Yo si.

Me llamo Eva, rondo los 50 y he atravesado el portal de la menopausia saboreando sus frutos.

Déjame que te presente otra realidad, una en la que no te resignas, sino que te transformas.

Una en la que no hay dudas, sino seguridad de los pasos a dar.

Una en la que le das la bienvenida a la nueva mujer que estás llamada a ser.

Verás y llevo media vida acompañando a mujeres en distintos momentos vitales, acompañando nuestra salud, nuestros ciclos, hasta que vivir mi gran proceso de metamorfosis me hizo comprometerme con un momento clave para nosotras.

De los más importantes, porque nos va a acompañar durante el resto de nuestra vida.

La menopausia.

Cuánto miedo y cuántos tabúes en una sola palabra.

Parece que hay un complot en prepararnos MAL para habitar nuestros ciclos.

Nuestra primera menstruación la despacharon con un “ya eres una mujer”, “toma precauciones” y “el tampón se usa así”. Y dando gracias.

Nuestros años fértiles los pasamos asustadas por los embarazos, las infecciones, los supuestos síndromes premenstruales y petadas de analgésicos.



Y
no llegamos mejor preparadas a nuestra última menstruación, momento en el que hay dos equipos:

el equipo de “por fin se acabó esta condena”,

y el de “ahora te espera lo peor: insomnio, barriga, sofocos, y por supuesto, adiós al sexo”.

Nos paralizamos entre el miedo hacernos pis encima al estornudar, el olvidarnos cosas importantes o que nuestra pareja nos deje por una mujer más joven.

Poca gente, a este lado del mundo, nos habla sobre el INMENSO PODERÍO de las mujeres mayores, o maduras, como me gusta definirnos.

Del nuevo nivel de
sabiduría que desbloqueamos al concentrar nuestra energía en nosotras.

De la certeza que desbordan nuestros actos cuando dejamos de ser títeres para
convertirnos en dueñas y señoras de nuestra vida.

Del
placer que siente nuestro cuerpo cuando es escuchado y cuidado con conocimiento, amor y presencia.

De la sensación imparable de
galopar rodeada de otras mujeres que, como tú, toman las riendas de su placer.

Yo no te voy a decir qué hacer.

Faltaría más.

Lo que voy a hacer es compartir contigo todo lo que sé, mis 20 años de experiencia en la salud de la mujer, para que tú puedas decidir sin miedo, con conocimiento, con libertad, qué es lo mejor para ti.

Lo que voy a hacer es acompañarte, en la medida que tú elijas, a implementar y sostener los cambios y desafíos que esta etapa nos regala.

Lo que voy a hacer es disfrutar al verte reverdecer, segura, entusiasta, vital, poderosa.



Para que nos empecemos a conocer, y veas que no voy de farol,
te propongo algo ;)

Tú me regalas tu mejor email, y yo te regalo mi

Guía sobre la Verdad en menopausia.

Es aquí.